La compañía valenciana, que el año pasado logró el pasaporte NBA para comercializar su tecnología de baloncesto en Estados Unidos, ha creado una sociedad en Canadá y ha dividido su empresa en dos sociedades para diferenciar sus líneas de negocio.

«Cuando llegó la pandemia teníamos dos opciones: plegar velas y esperar a que amainara, o rockanrollear y apostar doble o nada». Así explica a 2Playbook, Miguel Bullón, consejero delegado de NBN23, el crecimiento de la tecnológica valenciana a pesar del cierre de instalaciones deportivas y el parón de competiciones amateur. Su cifra de negocio se ha disparado un 40% en 2020, aunque la empresa no desvela la facturación total. Además, ha abierto su propia filial en Norteamérica para pilotar su expansión.

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